Los programas implementados en Las Heras, Mendoza en las áreas
Educativas de la Educación Inicial y Básica, se
están sistematizando en manuales simples de experiencias
exitosas en No-Violencia para los docentes. Se incluira las ponencias
del Foro. Leer
mas
Miembros de la Comunidad para eldesarrollo
humano, La Fundación Da Vinci y la Comisión Parque
Punta deVacas, en Intendencia de Las Heras
La Comunidad
para el desarrollo humano
y la Fundación Da Vinci presentaron el sábado 3/11/07
a las 11hs hasta las 13 hs. en conexión con la Universidad
Nacional de Educación a Distancia (UNED) de
España aportes respecto a programas de No-Violencia implementados
en la Provincia, especialmente en el Departamento de Las Heras
y en colegios con docentes capacitados por estas dos ONG. El
Dr. Prieto Castillo amplará estos aportes con una mirada
sobre el docente que se orienta a la transformación interna
del acto pedagógico.
En
este lugar podras bajar tus fotos de Talleres, Materiales de Estudio,
Jornadas de Capacitación, y demás fotografías
y Documentos para seguir tus actividades.
ENTREVISTA y adhesión a
Marcha Mundial de
Dr. JOSÉ LUIS LENS
Este es el sitio de difusión de los programas en No-violencia
de la Fundación Da Vinci, La comunidad para el desarrollo
humano con el auspicio de la Municipalidad de Las Heras
Por
una transformación de fondo en el sistema Educativo -La necesidad
de un nuevo modelo pedagógico-
Dr. en Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de
Educación a Distancia -UNED- España). Profesor Titular
(Carrera de Ciencias de la Educación- Universidad Nacional
del Centro de la Provincia de Buenos Aires). Co-director del Instituto
Paulo Freire de Argentina-Tandil (IPF-AT).
En el marco del “CONGRESO INTERNACIONAL DE
FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN”, MENDOZA , 29 DE NOVIEMBRE
DE 2009
Por: La Asoc. La Comunidad y Fundación Da
Vinci.(Carlos Guajardo y Daniel Robaldo) davincifundacion@yahoo.com.ar
y el Arq. Roberto Kohanoff
EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN UN MUNDO EN PELIGRO
E. ¿Cuál es el papel de la educación en el
mundo actual?
JLL:
Te diría que su papel es cambiar el mundo, porque el que
tenemos es muy malo. Vivimos en un mundo feo, violento, malvado
e injusto, donde la distribución de la riqueza es tremendamente
desigual. Hay algo de este modelo de vida que gobierna nuestras
relaciones que es inédito: “la miseria en la abundancia”.
¡Qué mayor escándalo que éste! Pero debemos
tener en cuenta que la educación por sí sola no transforma
la realidad, ya que depende de lo político. La educación
es un factor “interviniente”, pero no determinante del
cambio. La educación puede algo, pero no lo puede todo.
E. ¿Podrías explicar un poco mejor esta última
idea?
JLL. Soy muy crítico con aquellos intelectuales y funcionarios
políticos que dicen que el problema de nuestras sociedades
es educativo, que la solución está en la educación.
Esto es una gran falacia. El problema nunca fue ni es educativo
y siempre fue y es socio-político. No es la falta de educación
la que produce pobreza, sino, al revés, es la pobreza la
que produce falta de educación. A esta inversión falaz
la denominamos “educacionismo”. Y esto vale para todas
las regiones y sociedades del mundo.
E. Esto hace que tengamos que repensar el papel de la educación
y los educadores y educadoras en la realidad actual, ¿no
es cierto?
JLL. Sí, sin duda. Pero para eso los educadores y educadoras
progresistas tenemos que “darnos cuenta” de un conjunto
de cuestiones muy importantes. La primera, reflexionar sobre el
origen histórico de la escuela y comprender que la matriz
del sistema educativo es autoritaria.
E. ¿Cómo es eso?, ¿podrías ampliar
la idea?
JLL. Es sabido –aunque no por todo el mundo- que las instituciones
escolares nacieron en el marco de los intereses de las clases dominantes,
por lo que su impronta socio-cultural fue reproductora-disciplinadora.
Por eso, la matriz histórico-cultural de la escuela es autoritaria.
Y aún hoy, pero con mucha menos eficacia reproductora-disciplinadora
que antaño la escuela sigue siendo fiel a los intereses de
dichos sectores. Y esto es así porque, y acá me viene
a la mente Paulo Freire cuando decía que no es la educación
la que conforma la sociedad de cierta manera, sino la sociedad la
que, conformándose de cierta manera, constituye la educación
de acuerdo con los valores que la orientan. También recuerdo
la tesis de Marx en la Ideología Alemana, de la que seguramente
se ha nutrido Freire, en donde dice que las clases que tienen el
poder material en las sociedades disponen, a la vez, de todas las
condiciones y elementos para imponerse ideológica y espiritualmente
en ella.
E. ¿Podrías señalar de qué manera se
evidencia esta matriz autoritaria de la que habla?
JLL. ¡Con mucho gusto! A pesar de las declaraciones y retórica
de los programas y proyectos de reforma, los modernos planes de
estudio, los currículums supuestamente innovadores y los
esfuerzos de cambio de los docentes progresistas, las prácticas
pedagógicas aún llevan el sello autoritario originario
de esta institución. Más allá de que el poder
reproductor de las instituciones escolares y académicas ha
perdido mucho de su potencia originaria, la lógica autoritaria
y reproductora-disciplinadora impregna aún a las instituciones
y las prácticas pedagógicas de sus docentes. Y esto
es posible comprobarlo con sólo entrar en una escuela o,
simplemente, hacer un ejercicio de memoria de nuestro pasado como
alumnos.
E. ¿Por qué la escuela ha perdido mucho de su potencia
reproductora-disciplinadora?
JLL. Hay muchas evidencias e indicios para suponer que los medios
de comunicación masivos son los principales instrumentos
para lograr la reproducción y promoción de los intereses
de los sectores dominantes. Por otro lado, la información
que antaño nos proporcionaba la escuela, hoy está
en Internet, creciendo exponencialmente día a día.
La escuela y sus docentes hace rato ya que han dejado de ser las
principales fuentes de distribución de los conocimientos.
E. ¿Son tan poderosos los medios?
JLL. Sí, lo son. Son increíblemente poderosos, especialmente
porque se han corporativizado, se han fusionado con las grandes
empresas y ya no se distinguen de ellas. Los medios forman hoy un
único cuerpo con las grandes transnacionales, por lo que
se transformaron en holdings mediáticos globales con una
capacidad de influencia en la opinión de la gente que es
inédita Por eso, hablar de periodismo independientes es una
enorme ingenuidad. La cultura mediática ha invadido todos
los ámbitos del planeta y parece irresistible. La comunicación
mediática es básicamente manipuladora de las conciencias,
instrumentalizadora y cosificadora de las personas, con lo cual
mejora y actualiza de una manera espectacular y nunca vista antes
la función reproductora y disciplinadora que antaño
realizaba la escuela. Por eso, es necesario preguntarnos ¿para
que sirve hoy la escuela?
E. ¿Y para qué sirve?
Más allá de su utilidad para contener y dar de comer
a miles de niños de las familias destrozadas por las políticas
neoliberales de los noventa, en esta coyuntura creo que el papel
de la escuela y de los educadores y educadoras debe reformularse,
la escuela tiene que convertirse en una institución opuesta
a los medios. Si los medios manipulan y cosifican, la escuela debe
promover el pensamiento autónomo, debe estimular y facilitar
la criticidad, la autonomía del ser de los alumnos.
E. ¿Pero la escuela puede competir con los medios?
En realidad no podemos hablar de competencia porque hay una gran
asimetría de poder entre ambos. No obstante, debemos comenzar
a reformular el papel del sistema educativo, pero sin esperar a
que se lo haga desde arriba.
E. Sí, pero aquí observo un problema: ¿cómo
lograremos reformular una institución que tiene una impronta
tan reproductora y autoritaria y tan fuertemente enraizada en su
cultura y sus agentes?
JLL. En verdad, este no es el único problema que nos desafía,
hay más. Pero lo primero que tenemos que aprender los educadores
y educadoras es a no esperar que las reformas educativas progresistas
vengan desde el gobierno, desde las esferas oficiales y los sectores
dominantes del campo privado, sería una enorme ingenuidad
pensar esto, ya que, como decía Freire, los sectores dominantes
no se suicidan, y es sabido que los gobiernos que administran el
Estado están condicionados por estos sectores.
E. Entonces, ¿el cambio de dónde debe provenir?
JLL. No hay otra forma de pensar en cambios y transformaciones verdaderas
que no provengan y se disparen desde abajo, desde la ciudadanía,
desde el pueblo y, en nuestro caso, desde las instituciones y bases
docentes. Pero no quiero decir con esto que debamos soslayar las
estrategias políticas, ya que tenemos que imaginar alternativas.
Pero si no hay cambios en nosotros los ciudadanos comunes, en este
caso los educadores y educadoras, si nosotros no hacemos nuestra
opción ético-política personal, nada podrá
comenzar.
E. No me queda claro lo da la opción personal, ¿con
cambios a nivel individual podremos llegar a transformaciones generales?
JLL. No hay otra forma de lograrlo. Escuchemos a uno de los grandes
transformadores sociales que tuvo la humanidad, un luchador de la
no violencia como Gandhi, quien tenía una idea muy propia
y especial del socialismo. Sostenía que no debemos decir
que no tenemos necesidad de dar ningún paso hasta que todos
se hayan convertido al socialismo. Sin cambiar nuestra vida podemos
ir por ahí, decía, haciendo discursos, formando partidos
y apoderándonos de la presa –como los halcones- cuando
se atraviesa en nuestro camino. Eso no es socialismo. Mientras más
lo tratemos como presa de la que podemos apoderarnos, más
se alejará de nosotros. El socialismo comienza con el primer
converso. Si hay uno, se pueden agregar ceros al uno y el primer
cero formará el diez y cada agregado valdrá diez veces
el número anterior. No obstante, si el que comienza es cero,
si nadie se atreve a empezar, la multiplicidad de ceros producirá
igualmente un valor de cero. El tiempo y el papel empleados en escribir
ceros serán tan sólo pura pérdida. Es para
pensar, ¿no?
E. Es cierto, si nadie empieza, nada podrá comenzar.
JLL. Así como una verdadera transformación social
y política sólo podrá comenzar si la ciudadanía
empieza a transformarse; una verdadera transformación educativa
sólo podrá comenzar si empezamos a transformarnos
nosotros los educadores y educadoras, los que, en definitiva, somos
primero ciudadanos que docentes.
E. ¿En qué se tendrían que transformar y qué
tendrían que cambiar los educadores y educadoras?
JLL. Si realmente deseamos transformar la educación y, a
partir de allí, colaborar efectivamente con la trasformación
de la sociedad y el mundo, los educadores y educadoras progresistas
debemos resignificar y transformar nuestras prácticas pedagógicas.
E. ¿Y cómo sería posible hacerlo?
JLL. El camino es difícil, pero las alternativas no son muchas,
ya que el sistema de vida que hemos adoptado nos lleva a la catástrofe,
al colapso de la humanidad como especie. Y no digo esto desde una
posición apocalíptica ni tremendista, sino desde el
más crudo análisis racional y una posición
esperanzada, porque es totalmente posible cambiar nuestro destino.
El destino está en nuestras manos.
E. ¿La cosa da para ser tan tremendistas?
JLL. No se trata de ser tremendistas ni pesimistas, sino realistas.
Los arsenales nucleares existentes hoy en el mundo podrían
volar en pedazos el planeta y acabar con la especie humana. Si analizamos
este simple hecho con espíritu filosófico, es decir,
desnaturalizando la situación, sólo nos queda pensar
que no hemos vuelto locos. Sólo una especie que ha perdido
el rumbo puede haber llegado a una situación tan descabellada
y absurda como esta. Y hay más. La miseria de miles de millones
de personas contrastando con la abundancia escandalosa e insultante
de aquellos sectores en los que se concentra cada vez más
la riqueza. La glorificación del egoísmo, porque este
es un mundo terriblemente egoísta, que lo promueve a través
del culto al individualismo, al dinero, al exitoso, al ganador,
al consumo. Su principal estrategia manipuladora esta en su capacidad
fragmentadota convirtiéndonos en átomos egoístas
que sólo piensan en sí mismos, anulando, así,
toda posibilidad de lograr un mundo más solidario, más
humano, más digno de ser vivido por todos y no sólo
por unos pocos.
E. Pero ¿la educación puede cambiar este designio?
JLL. La educación es, como vimos, un factor interviniente
y no determinante del cambio, pero un instrumento importante. El
tipo de educación que realicemos depende de los valores que
adoptemos, por eso, es necesaria la “concientización”,
que comienza por la “desnaturalización” del mundo.
E. ¿Qué es la desnaturalización del mundo?
JLL. Es comenzar a mirarlo y entenderlo de otra manera a como lo
estamos haciendo. Es comenzar a “admirarnos” a “sorprendernos”,
como lo hacían los antiguos filósofos griegos, ya
que la verdadera filosofía comienza por la “admiración”.
Y cómo no admirarnos de las cosas que ocurren. ¿Acaso
la pobreza de miles de millones de personas en el mundo es un hecho
natural como el sol, el viento y la lluvia? ¿Acaso la destrucción
de los recursos no renovables del planeta y el desequilibrio mediombiental
es algo natural como los amaneceres y atardeceres? Si no somos capaces
de quebrar esa naturalización y comenzar a ver estos hechos
y fenómenos como algo provocado por nosotros mismos en el
marco de un sistema de vida regido por valores perversos y destructivos,
habremos perdido nuestra orientación en el mundo y nuestro
destino se nos escapará de las manos. Ahora quizás
ya estemos en mejores condiciones para volver a una pregunta que
nos quedó pendiente: ¿En qué se tendrían
que transformar y qué tendrían que cambiar los educadores
y educadoras?
E. Es verdad, creo que ahora tenemos más elementos para
resignificar la pregunta.
JLL. Sin sentarnos a esperar por los cambios, políticas y
reformas educativas que puedan provenir desde arriba, que ya sabemos
no cambiarán lo que a nosotros nos interesa cambiar, los
educadores y educadoras progresistas debemos: 1) Tomar conciencia
de la realidad en la que vivimos para recuperar el sentido humano
y sustantivamente democrático de la educación; 2)
Realizar nuestra opción ético-política personal;
3) Reflexionar sobre nuestras propia prácticas pedagógicas
a los efectos de resignificar y transformarlas desde valores realmente
humanistas y democráticos; 4) Comprometernos y participar,
desde la educación, en la creación y construcción
de una alternativa socio-política a este sistema perverso
en el que vivimos; para lo cual los cambios individuales deben convertirse
en transformaciones generales. Ese es nuestro desafío, que
no es otro que el de todos aquellos que desean construir un mundo
más humano.
E. Es cierto, la educación se basa en valores, por eso si
no somos capaces de reformularlos será imposible pensar e
intentar cualquier cambio.
JLL. Es así. En definitiva, el objetivo final de la educación
es ayudar a crear las condiciones para conseguir un mundo mejor
que el que tenemos, un mundo más humano y solidario, un mundo,
como decía Paulo Freire, “donde sea posible amar”.
Y en esta tarea los educadores y educadoras progresistas tenemos
una gran responsabilidad.
E. Todavía tengo una pregunta que me parece muy inquietante:
¿podemos quedarnos, es decir, sirve, mantener una oposición
permanente aunque no vislumbremos el horizonte organizativo y político
de una verdadera transformación?
JLL. Estoy convencido de que aunque no percibamos que la oposición
sirve para algo, aún así debemos seguir oponiéndonos
si es que queremos trabajar y ser felices como seres humanos. Precisamente,
oponernos a este sistema de vida tan manipulador, oprobioso y que
lastima y destruye diariamente a tantos personas en el planeta es
la primera tarea para poner en acto nuestra esencia humana.
E. En este sentido, ¿qué valor le debemos asignar
a la Marcha Mundial en la tarea descrita?
JLL. Claro que hay muchas maneras de plantearlo, pero la idea de
la Marcha, que me parece magnífica, es vincular la "resistencia"
con la "conciencia noviolenta". De esta manera, entonces,
nos encaminamos realmente a un mundo en el cual, como decía,
Freire, “sea posible amar”.
Desarrollo Integral
Practicas Pedagogicas basadas en la no-violencia, cooperación,
solidaridad, tolerancia por la diversidad.